Los uruguayos repatriados desde España se asombran de “lo caro que está vivir en Uruguay”. Cada vez que el dólar baja en nuestro país, el costo de vida medido en dólares vuelve a subir. Es cierto que el dólar ha bajado en todo el mundo, pero Uruguay ostenta el récord de esa rebaja, aunque el Banco Central del Uruguay insista en que nuestro país no está perdiendo competitividad.
Las
estadísticas del Banco Central son sin duda científicas pero son promedios, y
cuando se hacen promedios se pierde
información. Entre 4 y 6, el promedio es 5; pero también entre 0 y 10, el
promedio es 5. La competitividad promedio podría ser la misma, pero compatible
con la existencia de sectores que están en serias dificultades. La comunicación
del Banco Central informa que en algunos sectores la inversión con altos
niveles de capital, tecnología y productividad no encuentran dificultades y es
probable que sea lo que ocurra con las altas –y bienvenidas- inversiones que han llegado al país.
España
ha rebajado los sueldos públicos un 20% en euros a los funcionarios públicos y en
parte a los privados, y en nuestro país llevamos muchos años en que los
salarios medidos en dólares suben todos los años. Contradice el sentido común
afirmar que la competitividad en el país
está como siempre. Repetimos que el Banco Central maneja promedios que ocultan
información y que hay sectores con problemas. Todos los gobiernos anteriores a
las crisis de 1982 y 2002 hacían afirmaciones similares y demostraban que las cosas en ese
momento eran diferentes -¡todo iba bien!-. Ahora, una vez más, son diferentes y
sin duda parece que todo el país está más sólido pero es indudable que el mundo
no está sólido –está muy líquido- y Uruguay está al menos imprudente.
Es
un buen análisis mirar con perspectiva la evolución del dólar: en septiembre de
los años 2003 y 2004 estuvo en torno a 28 pesos; en el mismo mes de los años
2005, 2006 y 2007 rondó los 24 pesos; en septiembre de 2008, 2009 y 2010
fluctuó en torno a 20,50 pesos. Su valor
en los años 2011 y 2012 es de sobra conocido. Y mientras tanto los salarios
públicos y privados han subido sistemáticamente varios puntos todos los años.
No hay dudas que los sueldos y salarios han subido mucho en dólares a lo largo
de los últimos años. Y aunque el Banco
Central afirme que en promedio no haya problemas de competitividad, es
indudable que algunos sectores lo tienen.
Más sorprende que el Banco Central
afirme que su prioridad es bajar la inflación y promueve medidas para que el
dólar baje e impulsa acuerdos ‘voluntarios’ para que los precios de la canasta
familiar no suban. Se ha afirmado con acierto que la lucha no es contra la
inflación sino contra sus indicadores o medidas.
La conducta del Banco Central actual
recuerda la celebración que en agosto del 98 organizó el entonces Ministro de
Economía y Finanzas, en compañía de dos ex Ministros para festejar un mes de
inflación 0%. No habían pasado 6 meses cuando Brasil devaluó en enero del 99 y
se inició la debacle que culminó en la crisis del 2002.
Quienes tienen actividades y ventas
en las zonas fronterizas han sufrido la competencia de los vecinos, porque el
dólar en esos países ha subido y en nuestro país ha bajado. Es lógico afirmar
que estas medidas del gobierno incidirán en los problemas del turismo de esta
temporada tanto o más que las medidas ‘K’.
Falta una pregunta: ¿por qué quiere
bajar la inflación el Gobierno? Porque si llega al 10% da comienzo a una ronda
de reajustes de salarios. Y ¿por qué ha subido la inflación? En buena medida
porque los precios de las tarifas públicas han subido y porque el Gobierno continúa
promoviendo el gasto público, respondiendo con liberalidad y desconcierto a
todos los reclamos. El déficit fiscal ya
ha llegado al 2,8% del PBI, un monto
equivalente a toda la carne que exporta el Uruguay.
Es hora de aprender de la dolorosa
crisis europea: cuando se gasta durante varios años por encima de las
posibilidades, los ajustes son luego dolorosos. Pero el cortoplacismo es una
tentación permanente.
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