La
competencia en los mercados trae muchas ventajas para un buen funcionamiento de
las actividades económicas. Esto ha constituido uno de los motivos por los que
un mercado perfectamente competitivo ha sido el marco para el desarrollo de la
teoría económica ortodoxa, cuyo núcleo está constituido por la microeconomía
neoclásica. Las precisas características o supuestos de este análisis permiten
concluir la existencia de un equilibrio general en el que se alcanza una
situación eficiente, un óptimo. Nadie puede mejorar su situación sin empeorar
la de otro y no se puede aumentar la
producción de ningún bien sin disminuir la de otro. En algunas oportunidades,
la elegancia de las conclusiones matemáticas ha impulsado a muchos a afirmar
que esos supuestos se ajustaban razonablemente a la realidad o, maravillados
por la conclusiones del modelo, proponen adaptar la realidad a los supuestos
metodológicos, lo cual muchas veces es imposible e inconveniente.