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lunes, 28 de enero de 2013

El capital social, clave olvidada por la economía pura


Publicado en la Revista de Antiguos del IEEM. Montevideo, II/2005 y III/2005

En la última década se ha mencionado reiteradamente la importancia del capital social como fuente de crecimiento económico. La capacidad de una sociedad o de un grupo humano para acometer acciones colectivas que beneficien a todos sus miembros es destacada como un importante factor de  progreso, más allá de las disponibilidades de recursos materiales y de los avances  técnicos con que se cuente.
La tarea empresarial como aglutinadora del trabajo de muchas personas y fuente de permanentes relaciones interempresariales surge así como una de las claves de la eficacia de los emprendimientos colectivos. El liderazgo de quienes promueven e impulsan las actividades económicas cumple asimismo un rol insustituible en la formación del capital humano[1], que desde los años sesenta es destacado como determinante de los niveles de vida de los que goza una sociedad.

Necesidad de un nuevo paradigma en economía

Publicado en la Revista de Antiguos del IEEM. Universidad de Montevideo No. 18/2004

La competencia en los mercados trae muchas ventajas para un buen funcionamiento de las actividades económicas. Esto ha constituido uno de los motivos por los que un mercado perfectamente competitivo ha sido el marco para el desarrollo de la teoría económica ortodoxa, cuyo núcleo está constituido por la microeconomía neoclásica. Las precisas características o supuestos de este análisis permiten concluir la existencia de un equilibrio general en el que se alcanza una situación eficiente, un óptimo. Nadie puede mejorar su situación sin empeorar la de otro y no se puede aumentar la  producción de ningún bien sin disminuir la de otro. En algunas oportunidades, la elegancia de las conclusiones matemáticas ha impulsado a muchos a afirmar que esos supuestos se ajustaban razonablemente a la realidad o, maravillados por la conclusiones del modelo, proponen adaptar la realidad a los supuestos metodológicos, lo cual muchas veces es imposible e inconveniente.

Crecimiento económico y magnanimidad empresarial

Publicado en la Revista de Antiguos del IEEM. Universidad de Montevideo, No. 17/2004

En el marco de la disciplina de la economía los factores de producción básicos originalmente considerados fueron el trabajo, los recursos naturales y el capital. Sólo en un pasado reciente se ha incorporado la tecnología y la gestión empresarial como determinantes fundamentales de los niveles de progreso económico. Recién en la segunda mitad del siglo XX otros factores tales como la educación, la formación profesional, el conocimiento y la información han sido incorporados a la lista de los factores determinantes de la generación de riqueza. Todos estos factores que se han incorporado como variables explicativas han enriquecido enormemente el análisis económico. Antes, la concepción de la fuerza de trabajo se reducía a la mera suma de operarios. Hoy, se habla de capital humano, y muchas de las cualidades que hemos hecho referencia se incluyen en el análisis de la capacidad de trabajo.