El precio
del dólar en Argentina ha trepado una vez más. Del otro lado de la frontera, supermercados y estaciones de servicio
ofrecen todo más barato. Sin duda que al comercio establecido en nuestra ciudad
se le hace difícil trabajar, pagar impuestos y pagar salarios. Más aun, aunque
sorprenda, no es disparatado en términos de las leyes de la eficiencia
económica, que quienes trasvasan productos a través del puente hagan reclamos
formales en los medios de comunicación, pidiendo libertad de comercio, cuando
los controles aduaneros se hacen más estrictos.
Todo habitante de estas tierras sabe
que si el precio del dólar sube en Argentina y baja en Uruguay las cosas se
complican para el comercio y la industria del departamento. No es nada nuevo,
pero cuando ocurre durante 2 años seguidos se impone levantar la voz. Y se
torna preocupante cuando el problema parece agudizarse: en Argentina todos
quieren comprar dólares y el dólar sube, en tanto en nuestro país entran
dólares y el dólar baja. Estamos mejor que en Argentina pero, ¿es eso
suficiente? ¿Sólo ocurre en Paysandú? ¿Pasa en todos los sectores?
Con fecha 30 de enero el diario El
País se hace eco del comunicado de prensa del Banco Central del Uruguay, según
el cual nuestra capacidad de vender en el exterior y de competir con los
productos que entran al país disminuyó más de un 11% en el año 2012. Se
continúa así una tendencia prejudicial para nuestras empresas ya que en el año
2011 tuvimos una pérdida de capacidad de competencia del 7%. Y ambos números
deben acumularse, de modo que entre el 2010 y el 2012 hemos perdido
competitividad en más de un 18%.
Muy seria es también la desmejora
para las actividades agroindustriales del nuestro departamento. Es distinta la
situación del que exporta el grano de soja o de maíz y la del que procesa la
leche, la carne y la madera, refina el azúcar o vende cítricos para el consumo
europeo. Cuanto mayor sea el valor agregado por la empresa mayores son las
dificultades que enfrenta. Cuanto más salarios e impuestos paga, cuando más
servicios contrata y más tecnología adquiere más difícil se hace su situación.
Los números del Banco Central son
claros. Se comenta con autocomplacencia que en el 2012 las exportaciones
totales de bienes del país crecieron un 10%, pero esos datos dicen poco si no
se toma en cuenta que las exportaciones de productos primarios subieron un 40%
en tanto los manufacturados se mantuvieron estables. Una prueba de que agregar
valor, dar trabajo y pagar impuestos está difícil.
Lo que pasa con el comercio y los
servicios de Paysandú ocurre en todos los departamentos fronterizos del país,
tanto con Argentina como con Brasil. Los datos del Banco Central del pasado día
29 de enero son una vez elocuentes. La competitividad del Uruguay con Argentina
y con Brasil bajó un 14% en el año 2012, en tanto con el resto del mundo
descendió un 7%.
En otras palabras, si nuestro país
se volvió un 7% más caro en dólares comparado con el resto del mundo, se volvió
un 14% más caro respecto a Brasil y Argentina. Es inevitable que los
empresarios de los departamentos fronterizos tengan dificultades si han de
competir con sus vecinos.
Esos mismos datos muestran que no es
casual que China haya superado a Brasil como socio comercial de nuestro país. A
largo plazo esta información tal vez sea buena noticia, pero Brasil es
demasiado grande, poderoso y cercano para no considerar o menospreciar lo que
allí ocurre.
Desde algunos ámbitos se plantea que
esta situación es inevitable porque entran muchas inversiones extranjeras y el
exceso de dólares hace que su precio baje. Son inversiones como la planta de celulosa en construcción y
la adquisición de tierras por parte de muchos extranjeros que buscan refugio en
la tranquilidad de nuestro país, lo que debe contribuir a una mayor orgullo
nacional. Pero poco se dice que el déficit del gobierno es creciente y que
cuando el estado gasta más le queda menos a las empresas, porque el empleo es
total y los salarios han crecido. Poco se dice que cuando el Banco Central sube
las tasas de interés el dólar tiende a bajar, lo que abarata los viajes al
exterior y abarata más aun los diversos artículos chinos. En definitiva son
medidas populistas de corto plazo.
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